Dr Luis Rodrigo Díaz Iñiguez

Dr Luis Rodrigo Díaz Iñiguez
Cirugía de Columna

lunes, 2 de diciembre de 2013

39 years old male patient..complains of pain in the neck radiating to left arm


jueves, 28 de noviembre de 2013

CONSIDERACIONES SOBRE LA HERNIA DISCAL LUMBAR

http://herniadiscal.blogcindario.com/2009/08/00001-cirugia-minimamente-invasiva-de-columna-vertebral.html

CONSIDERACIONES SOBRE LA HERNIA DISCAL LUMBAR

Entre el 12% y 40% de la población sufrirá a lo largo de su vida una lumbalgia aguda de origen discal (dolor ciático). Entre el 80% y 90% no requerirá más que dos o tres días iniciales de reposo y unas semanas de terapia farmacológica, en las que se recomienda mantenerse activo. Transcurrido ese plazo, el dolor remitirá espontáneamente.

En la actualidad no es posible establecer con seguridad la historia natural de la hernia discal, ya que todos los enfermos son tratados de alguna manera y hay que aceptar la posibilidad de que el tratamiento influya en el desarrollo de la enfermedad. Lo que conocemos no es propiamente la historia natural, sino la evolución influida por medios conservadores o quirúrgicos. Los estudios existentes nos dan una idea bastante uniforme sobre la evolución de la hernia discal y de la ciática, con una perspectiva de al menos 10 años de seguimiento.

Hay evidencia de que la hernia puede disminuir de tamaño o incluso desaparecer en el curso de pocos meses, incluso en los casos de hernia extruida o migratoria. Asimismo, puede disminuir el tamaño del prolapso discal. Se han propuesto hipótesis acerca de que la disminución de tamaño se produce por deshidratación del núcleo pulposo herniado.

Según los datos, con el tratamiento conservador de la ciática hay mejoría en días o pocos meses, que además se mantiene en la gran mayoría de casos. Para McCulloch, el 90 % de los pacientes que presentan hernia discal mejoran con tratamiento conservador y solo del 2 al 4 % tienen indicación quirúrgica. Él sugiere que en caso de ser necesaria la cirugía, no se debe intervenir a los pacientes antes de las 6 semanas de haberse establecido el dolor y nunca más tarde del tercer o cuarto o mes.

No está establecido cuál es el tratamiento conservador más adecuado y tampoco está claro si cualquiera de los tratamientos que se realizan tienen una eficacia superior al placebo. La lista de medidas terapéuticas es enorme y es de sobra conocida por todos los especialistas, así que carece de sentido insistir sobre ellas. Si bien el tratamiento quirúrgico cabria dividirlo en dos tipos de cirugía: la abierta y la cerrada. Sobre las técnicas cerradas o tratamiento percutáneo en sus modalidades de quimonucleolisis, nucleotomía percutánea automatizada, discectomía percutánea manual y discectomía por láser, nucleoplastia por coblación y nucleolisis percutánea con ozono.


Con el tratamiento quirúrgico, en los 2 ó 3 primeros meses hay resultados satisfactorios en alrededor del 85% de casos. Con los años pueden aparecer recaídas, con lo cual los resultados a largo plazo son algo menos favorables.



Hay algunas indicaciones absolutas para la cirugía:
síndrome de la cola de caballo,
déficit motor muy acentuado y de comienzo reciente, y
dolor intenso resistente al tratamiento médico.

En los dos primeros casos la posibilidad de recuperación es mayor si la intervención se realiza de manera precoz.

Además, hay otra serie de indicaciones relativas:
persistencia del dolor intenso y de irradiación bien delimitada después de 3 meses,
extrusión o migración del fragmento herniado y,
estenosis del canal o del agujero de conjunción.

No hay que caer en la tentación de intervenir quirúrgicamente en casos de déficit motor moderado o ligero, déficit sensitivo, cuando existan trastornos psicógenos o problemas legales o en el caso del denominado prolapso (sin verdadera hernia). Hay que asegurarse de que el dolor en la extremidad inferior es realmente de origen discal (una verdadera radiculopatía), ya que un problema lumbar puede asociarse a dolor referido de la propia columna, de la cadera o de alguna otra estructura. En estos casos los síntomas no se limitan al dermatoma correspondiente, sino que suelen ser difusos y poco precisos.




Sin embargo, hay controversia en cuánto al tiempo que hay que esperar para ver si el proceso se resuelve. Para unos el tiempo el límite está entre las seis y 12 semanas. «Muchas hernias se reabsorben espontáneamente y mejoran». Para otros profesionales no consideran necesario que el enfermo se mortifique durante dos o tres meses meses. En ocasiones no es necesario, "Si la hernia pinza el nervio hay que intervenir". "No tiene sentido cuando se trata de hernias grandes, claramente visibles en una resonancia magnética". Pero la misma validez diagnóstica de la imagen que ofrece la resonancia magnética está en entredicho. Los estudios han revelado que cuando se somete a la población sana a esta prueba se encuentran hernias discales que no producen ningún síntoma. Esto ocurre en hasta un 30% de los menores de 40 años, en un 60% entre los 40 y 60 y en el 95% con más de 60. Estas hernias discales silentes son indistinguibles con respecto al tamaño, pero no en la localización de aquellos pacientes que son intervenidos quirúrgicamente y en estos casos, se evocan factores psicológicos y sociales como causa importante de la intensidad y características del dolor lumbociático.

Weber encontró que el 60 % de los pacientes tratados quirúrgicamente o no, estaban asintomáticos a los 10 años de evolución de su enfermedad, si bien el alivio del dolor se produjo más tardíamente en los no operados. La diferencia fundamental en estos 2 grupos radica en que los operados tuvieron una buena evolución inicial, con un deterioro lento posterior, igualándose los resultados evolutivos a largo plazo (más de 5 a), y el dolor se comportó entonces de forma igual.

Los problemas actuales más importantes son: cuándo operar, a que paciente y qué técnica utilizar.

El mensaje es que la hernia de disco es, en su mayoría, una patología banal, salvo que produzca dolor ciático persistente e intolerable o se acompañe de procesos degenerativos asociados al envejecimiento.

Una última cuestión espinosa es el motivo por el que los expertos son partidarios de limitar la cirugía al máximo a pesar de su eficacia. Además del riesgo asociado a cualquier intervención (infección, reacción alérgica a la anestesia...), se sabe que el dolor reaparece, aunque con menor intensidad, en alrededor del 25% de los operados entre seis y 12 meses después. Estos enfermos desarrollan una fibrosis en la zona de la cicatriz quirúrgica que puede afectar de nuevo a la raíz ciática. El dilema se repite entonces. ¿Cómo erradicar el dolor?

Una vez decidido por la intervención del paciente, surge otra interrogante: ¿cuál es la mejor técnica quirúrgica a utilizar? Con el advenimiento de la microcirugía de la columna se pensó que se había logrado la técnica ideal para el abordaje abierto al disco lumbar, pero no ha sido así. Trabajos recientes no encuentran diferencias entre la macro y la microcirugía, y queda en manos del cirujano la decisión del tipo de técnica a emplear.




Por otro lado han surgido además otras técnicas quirúrgicas menos invasivas como son la disectomía lumbar percutánea, la microdiscectomía artroscópica, la nucleoplastia por ablación, y la nucleolisis percutánea con ozono, pero aún están por ver su comportamiento a largo plazo. Todas tienen una limitación fundamental: solo permiten trabajar en los discos intervertebrales cuyos anillos fibrosos no se han roto. Otra limitación importante es que no intervienen en los factores anómalos asociados, que podemos encontrar dentro del canal raquídeo, y por lo tanto requieren de un alto grado de selectividad. Para lograr esta selectividad, se requiere también de unos medios diagnósticos de última generación, que equivale a altos costos en su adquisición y utilización. Sus ventajas estriban en que siempre se puede abordar posteriormente la columna por métodos tradicionales en caso de que esta cirugía falle, sin encontrarse con la fibrosis del canal raquídeo ni con otras lesiones propias de una intervención abierta, ya que no se producen lesiones sobre el sistema óseo-ligamentario, así como una minimiza la estancia hospitalaria.

Por lo antes expuesto se puede comprender lo difícil que resulta predecir los resultados finales en este tipo de enfermedad, donde no juegan solamente factores objetivos como la presencia de la hernia del disco y lesiones asociadas, sino factores tan importantes o más que los anteriores, como el factor económico y la psiquis del paciente.



¿Cuál es la actitud a adoptar en los casos de hernia recurrente?

Se entiende por hernia recurrente la que, después de una discectomía, aparece en el mismo disco y en el mismo lado que la anterior. Para considerar que se trata de una hernia recurrente se exige que haya pasado algunos meses sin síntomas. Si los síntomas persisten después de la intervención no se trata de una recidivas, sino de un fracaso de la intervención. Hay escasa información sobre la evolución de las hernias recurrentes. Los datos de la experiencia aconsejan la siguiente actitud:

1) Tratamiento conservador durante unos cuatro meses.

2) Si persiste el dolor lumbociático en uno o dos meses no vale la pena continuar el tratamiento conservador.

3) Los resultados satisfactorios con un nuevo tratamiento quirúrgico oscilan entre 65 y el 85%

4) En general, los mejores resultados se obtienen en aquellos casos en que la respuesta a la primera intervención fue más satisfactoria y cuando se trata de hernias de grandes o mediano tamaño. Por el contrario, el resultado de espliego cuando hay fibrosis y hernias de pequeño tamaño.

5) Los resultados son menos satisfactorios cuando el intervalo entre la primera y la nueva intervención es menor de 1 año.

Conclusiones

Se puede concluir que, excepto en los casos de síndrome de la cola de caballo y déficit motor muy acentuado, vale la pena ensayar previamente alguno de los tratamientos conservadores, pues las posibilidades de remisión son muy altas. Una actitud similar debe adoptarse en las hernias recurrentes.

" PRIMUN NON CERE"






TRATAMIENTO

MICRODISCECTOMIA

En un esfuerzo por mejorar la visión intraoperatoria y limitar aún mas la disección quirúrgica, se introdujo el uso del microscopio durante la cirugía. Conceptualmente, es una discectomía que se realiza usando un microscopio, con una incisión y manipulación quirúrgica muy pequeña.Sin embargo, se ha encontrado que su utilización no mejora la evolución postoperatoria, la cual depende más de la adecuada selección de los pacientes que de la técnica en si. Aunque en una revisión de la literatura, Hoffman y cols., informan mejores resultados con la discectomía estándar comparada con la microdiscectomía y la discectomía percutánea, no se han podido encontrar diferencias en los resultados postoperatorios comparando la discectomía estándar, con la discectomía microquirúrgica. La elección de la técnica va en función de la experiencia del cirujano y los recursos disponibles.

LAMINECTOMIA

Una de los primeras técnicas utilizadas para el tratamiento quirúrgico de la hernia discal fue la laminectomía con discectomía. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo y el advenimiento de la técnicas microquirúrgicas o menos invasivas, esta técnica ha caído en desuso.

Consiste en quitar toda la lámina de una vértebra, lo que también descomprime la raíz nerviosa. También se usa en casos de estenosis espinal, para descomprimir la médula. Los estudios realizados demuestran que obtiene peores resultados que la discectomía, la microdiscectomía o la laminotomía para el tratamiento de la hernia discal.

ARTRODESIS
Consiste en fijar dos vértebras. Se puede hacer colocando un injerto de hueso entre ambas vértebras ("artrodesis no instrumentada") o usando además unas placas metálicas para fijar ambos cuerpos vertebrales ("artrodesis instrumentada"). En ocasiones se usa tras hacer una laminectomía, para evitar la inestabilidad de la vértebra cuya lámina se extrae. Los estudios científicos realizados demuestran que, en los casos de hernia discal que deben ser operados, obtiene peores resultados que la discectomía, la microdiscectomía, la laminotomía o la laminectomía.

Reemplazo de disco (prótesis y sustitución de núcleo pulposo).
La mayoría de informes en la literatura en relación con prótesis y sustitución del núcleo pulposo se relacionan con patología degenerativa. Sin embargo, en un estudio reciente que incluyó solamente pacientes con hernia discal se han reportado buenos resultados clínicos con el uso de la prótesis de núcleo pulposo. Desafortunadamente el estudio solo muestra 6 meses de seguimiento.



Discectomía con láser percutáneo.
En esta técnica, la energía de ablación del láser se aplica mediante una fibra óptica al interior del espacio intervertebral. El material discal se extrae por vaporización, más que por medios mecánicos como sucede en la disectomia Percutanea aspirativa (DLPA). El volumen de sustancia discal eliminado depende de la longitud de onda y de la cantidad de energía aplicada. Pueden utilizarse diversos tipos de láser (C02; holmio:YAG; neodimio: YAG; argón). La experiencia clínica inicial con ablación/descompresión del disco con láser mostró resultados muy buenos. Sin embargo, igual que sucedió con la DLPA, a medida que el número de publicaciones fue creciendo, el entusiasmo por la técnica disminuyó en cierta medida. Las tasas de éxito a largo plazo oscilan entre el 55 y 70 %. Se sospecha que la razón principal de los fracasos es la dificultad para seleccionar adecuadamente a los pacientes para la intervención e igualmente las lesiones que produce el Laser.




Nucleoplastia, o colocación de prótesis de núcleo pulposo.


Consiste en extraer el núcleo pulposo y colocar en su lugar una prótesis. Inicialmente se desarrolló para el tratamiento de las fisuras discales, aunque existe una notable presión comercial para promover su uso en los casos de "degeneración discal". Los estudios científicos realizados son de muy pobre calidad metodológica y no respaldan que sea eficaz para el tratamiento de ninguna de esas afecciones.







Ozonoterapia (discolisis intradiscal con ozono)
Sobre la raíz comprimida e irritada por la hernia actuaría de forma inmediata por su efecto analgésico y antiinflamatorio a través de la liberación de enzimas antioxidantes (superoxido-dismutasa, catalasa, etc.) que neutralizarían la formación excesiva de radicales ácidos que intervienen en la producción de inflamación y dolor; y sobre el núcleo pulposo del disco actuaría a través de su efecto deshidratante y por tanto de disminución del volumen del disco que es rico en proteoglicanos que se degradarían por la acción oxidante.




La nucleoplastia por radiofrecuencia.

Se basa en la introducción de una sonda de radiofrecuencia que calentando el núcleo vaporiza su contenido, disminuyendo así el volumen del mismo, aliviando de esa manera la compresión sobre la raíz nerviosa. La anuloplastia se realiza igualmente con radiofrecuencia, aplicada mediante un electrodo especialmente diseñado para permanecer en el interior del anillo fibroso y, al calentarse, destruir las terminaciones nociceptivas del anillo. La nucleoplastia está indicada en el dolor ciático por hernia discal contenida, y la anuloplastia está diseñada para el dolor discogénico por degeneración del disco.



Para la aplicación de estas técnicas se requiere una indicación correcta y amplios conocimientos anatómicos con objeto de minimizar los fracasos terapéuticos y evitar provocar lesiones de estructuras neurovasculares adyacentes o vísceras próximas.

La utilización de la microcirugía requiere que no hayan emigrado fragmentos al canal. En casos de discos subligamentarios con fragmentos sueltos en el canal, puede ser útil la Endoscopia Percutanea.



DR TOMAS N CEDEÑO M
MEDICO NEUROCIRUJANO





WEB:HTTP://WWW.CIRUGIADECOLUMNA.COM.VE

GENERALIDADES DE LA CIRUGÍA MÍNIMAMENTE INVASIVA DE LA COLUMNA VERTEBRAL

FUENTE:
http://www.neuros.net/es/generalidades_cirugia_minimamente_invasiva_de_la_columna_vertebral.php


GENERALIDADES DE LA CIRUGÍA MÍNIMAMENTE INVASIVA DE LA COLUMNA VERTEBRAL

¿QUE HACE DIFERENTE LA CIRUGÍA MÍNIMAMENTE INVASIVA DE LA COLUMNA VERTEBRAL? 

La cirugía tradicional de la columna requiere de grandes incisiones en la espalda. Los músculos se cortan y se separan temporalmente de la columna vertebral para permitir el acceso a la zona. Ello provoca grandes cicatrices y, sobre todo, deja amplias áreas musculares denervadas y desvascularizadas. Ello hace que esos músculos se atrofien, al menos en parte, y que no vuelvan a funcionar como lo hacían antes de la intervención quirúrgica. En general la pérdida de sangre es grande y la duración de la intervención larga. Dadas las características no se puede aplicar a personas con estado general comprometido, bien por edad avanzada o por la existencia de otras enfermedad co-existentes (diabetes, hipertensión, patología cardíaca o pulmonar, obesidad, ...).

Por contra, la cirugía mínimamente invasiva de la columna vertebral se realiza través de pequeñas incisiones en la espalda. Ello conduce a pequeñas cicatrices y a un daño mínimo a las masas musculares. Por ello larecuperación es rápida y las secuelas mucho menores que en la cirugía tradicional a cielo abierto, pero se requiere de un equipamiento complejo y de un entrenamiento especializado por parte de los cirujanos. Estas técnicas no están disponibles ni en todos los hospitales ni para todos los cirujanos.

Por lo tanto concluiremos en que si bien ambos tipos de cirugía buscan por igual corregir los problemas de la columna vertebral y del tejido nervioso que contiene, sin embargo, la cirugía mínimamente invasiva se esfuerza en reducir al mínimo el daño a los tejidos circundantes (sobre todo a los músculos).

¿CUÁLES SON LAS VENTAJAS Y RIESGOS DE LA CIRUGÍA MINIMAMENTE INVASIVA DE LA COLUMNA VERTEBRAL? 
La cirugía mínimamente invasiva es de uso frecuente para muchas intervenciones quirúrgicas, tales, como la extirpación de la vesícula biliar o en la cirugía de la obesidad. Recientemente se ha aplicado a las intervenciones de la columna vertebral, incluyendo la descompresión y la fusión espinales.

La cirugía mínimamente invasiva tiene muchas ventajas sobre la cirugía de columna tradicional:
  • Incisiones más pequeñas (menos dolor y mejor resultado estético)
  • Menor pérdida de sangre
  • Estancia hospitalaria más corta (lo cual reduce los gastos) 
  • Menos dolor
  • Menos medicación para controlar el dolor
  • Vuelta más precoz al trabajo y a las actividades de la vida diaria.
Incisiones en artrodesis postero-lateral lumbar a cielo abierto
Incisiones en artrodesis postero-lateral lumbar percutánea
Incisiones en artrodesis postero-lateral lumbar a cielo abierto
Incisiones en artrodesis postero-lateral lumbar percutánea
Incisiones en artrodesis sacro-iliaca a cielo abierto
Incisiones en artrodesis sacro-iliaca percutánea
Incisiones en artrodesis sacro-iliaca a cielo abierto
Incisiones en artrodesis sacro-iliaca percutánea

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Spinal column is comprised of 26 individual bones....


Envejecimiento y enfermedades crónicas por Carsten Müller, PhD:


lunes, 25 de noviembre de 2013

KNEE BURSITIS

http://www.ipcphysicaltherapy.com/KneeBursitis.aspx

KNEE BURSITIS




What is bursitis?

A bursa is a closed fluid-filled sac that functions as a gliding surface to reduce friction between tissues of the body. Bursae is plural for bursa. The major bursae are located adjacent to the tendons near the large joints, such as the shoulders, elbows, hips, and knees. When a bursa becomes inflamed, the condition is known as bursitis. Most commonly, bursitis is caused by local soft tissue trauma or strain injury, and there is no infection (aseptic bursitis). On rare occasions, the bursa can become infected with bacteria. This condition is called septic bursitis.

What is knee bursitis?

The knee joint is surrounded by three major bursae. At the tip of the knee, over the kneecap bone, is the prepatellar bursa. This bursa can become inflamed (prepatellar bursitis) from direct trauma to the front of the knee. This commonly occurs when maintaining a prolonged kneeling position. It has been referred to as "housemaid's knee," "roofer's knee," and "carpet layer's knee," based on the patient's associated occupational histories.

What are causes of knee bursitis?


Bursitis of the knee can occur when the bursa fills with blood from injury and overuse, such as from athletic competition. Bursitis can also occur from rheumatoid arthritis and from deposits of crystals, as seen in patients with gouty arthritis and pseudogout. The prepatellar bursa can also become infected with bacteria (septic bursitis). When this happens, fever may be present. This type of infection usually occurs from breaks in the overlying skin or puncture wounds. The bacteria involved in septic bursitis of the knee are usually those that normally cover the skin, called Staphylococcus. Rarely, a chronically inflamed bursa can become infected by bacteria spreading through the blood.

What are knee bursitis symptoms and signs?

Bursitis can lead to varying degrees of swelling, warmth, tenderness, and redness in the overlying area of the knee. As compared with knee joint inflammation (arthritis), it is usually only mildly painful. It is frequently associated with increased pain when kneeling and can cause stiffness and pain with walking. Also, in contrast to problems within the knee joint, the range of motion of the knee is frequently preserved.

How is knee bursitis diagnosed?

Bursitis of the knee is diagnosed based upon the typical location of a bursa displaying signs of inflammation including pain, tenderness, stiffness, and sometimes redness and warmth. Typically, there is point tenderness at the site of the inflamed bursa.

How is prepatellar bursitis of the knee treated?

The treatment of any bursitis depends on whether or not it involves infection. Aseptic prepatellar bursitis can be treated with ice compresses, rest, and anti-inflammatory and pain medications. Occasionally, it requires aspiration of the bursa fluid. This procedure involves removal of the fluid with a needle and syringe under sterile conditions and can be performed in the doctor's office. Sometimes the fluid is sent to the laboratory for further analysis.

Noninfectious knee bursitis can also be treated with an injection of cortisone medication into the swollen bursa. This is sometimes done at the same time as the aspiration procedure.

Septic bursitis requires even further evaluation and treatment. The bursal fluid can be examined in the laboratory to identify the microbes causing the infection. It requires antibiotic therapy, often intravenously. Repeated aspiration of the inflamed fluid may be required. Surgical drainage and removal of the infected bursa sac (bursectomy) may also be necessary.

Rehabilitation Program

Physical Therapy

After the initial period of rest, the goal of physical therapy is to regain any loss of ROM, while increasing the flexibility of the quadriceps and hamstrings. Use of therapeutic modalities can be helpful to assist stretching in this period.

Physical Therapy Interventions

Common Physical Therapy interventions in the treatment of Knee Bursitis include:

Manual Therapeutic Technique (MTT): hands on care including soft tissue massage, stretching and joint mobilization by a physical therapist to regain mobility and range of motion of the knee. Use of mobilization techniques also help to modulate pain.

Therapeutic Exercises (TE) including stretching and strengthening exercises to regain range of motion and strengthen muscles of the knee to support, stabilize, and decrease the stresses place on the bursa and tendons of the knee joint.

Neuromuscular Reeducation (NMR) to restore stability, retrain the lower extremity and improve movement techniques and mechanics (for example, running, kneeling, squatting and jumping) of the involved lower extremity to reduce stress on bursa and tendons in daily activities.

Modalities including the use of ultrasound, electrical stimulation, ice, cold laser and others to decrease pain and inflammation of the involved bursa.

Home program including strengthening, stretching and stabilization exercises and instructions to help the person perform daily tasks and advance to the next functional level.

Kneecap Bursitis Exercises

You can stretch your leg right away by doing the first 3 stretching exercises. Do the other exercises to strengthen your leg.

Hamstring stretch on wall: 


Lie on your back with your buttocks close to a doorway. Stretch your uninjured leg straight out in front of you on the floor through the doorway. Raise your injured leg and rest it against the wall next to the door frame. Keep your leg as straight as possible. You should feel a stretch in the back of your thigh. Hold this position for 15 to 30 seconds. Repeat 3 times.

Standing calf stretch: 


Stand facing a wall with your hands on the wall at about eye level. Keep your injured leg back with your heel on the floor. Keep the other leg forward with the knee bent. Turn your back foot slightly inward (as if you were pigeon-toed). Slowly lean into the wall until you feel a stretch in the back of your calf. Hold the stretch for 15 to 30 seconds. Return to the starting position. Repeat 3 times. Do this exercise several times each day.

Quadriceps stretch: 


Stand an arm's length away from the wall with your injured side farthest from the wall. Facing straight ahead, brace yourself by keeping one hand against the wall. With your other hand, grasp the ankle on your injured side and pull your heel toward your buttocks. Don't arch or twist your back. Keep your knees together. Hold this stretch for 15 to 30 seconds.

Quad sets: 


Sit on the floor with your injured leg straight and your other leg bent. Press the back of the knee of your injured leg against the floor by tightening the muscles on the top of your thigh. Hold this position 10 seconds. Relax. Do 2 sets of 15.

Heel slide: 


Sit on a firm surface with your legs straight in front of you. Slowly slide the heel of the foot on your injured side toward your buttock by pulling your knee toward your chest as you slide the heel. Return to the starting position. Do 2 sets of 15.

Straight leg raise: 


Lie on your back with your legs straight out in front of you. Bend the knee on your uninjured side and place the foot flat on the floor. Tighten the thigh muscle on your injured side and lift your leg about 8 inches off the floor. Keep your leg straight and your thigh muscle tight. Slowly lower your leg back down to the floor. Do 2 sets of 15.

Side-lying leg lift: 


Lie on your uninjured side. Tighten the front thigh muscles on your injured leg and lift that leg 8 to 10 inches away from the other leg. Keep the leg straight and lower it slowly. Do 2 sets of 15.

Wall squat with a ball: 


Stand with your back, shoulders, and head against a wall. Look straight ahead. Keep your shoulders relaxed and your feet 3 feet from the wall and shoulder's width apart. Place a soccer or basketball-sized ball behind your back. Keeping your back against the wall, slowly squat down to a 45-degree angle. Your thighs will not yet be parallel to the floor. Hold this position for 10 seconds and then slowly slide back up the wall. Repeat 10 times. Build up to 2 sets of 15.

Occupational Therapy

The role of the occupational therapist in this scenario is to address modifications of activities in patients diagnosed with prepatellar bursitis secondary to overuse. Emphasize patient education, avoidance of kneeling, and use of kneepads if kneeling is necessary.

What about the other knee bursae?

A second bursa of the knee is located just under the kneecap beneath the large tendon that attaches the muscles in front of the thigh and the kneecap to the prominent bone in front of the lower leg. This bursa is called the infrapatellar bursa, and when inflamed, the condition is called infrapatellar bursitis. It is commonly seen with inflammation of the adjacent tendon as a result of a jumping injury, hence the name "jumper's knee." This condition is generally treated with ice, rest, and oral anti-inflammatory and/or pain medicines.

A third bursa of the knee is called the "anserine bursa." It is located on the lower inner side of the knee. This bursa most commonly becomes inflamed in middle-aged women. This condition is referred to as anserine bursitis. Anserine bursitis is particularly common in those who are obese. These patients can notice pain in the inner knee while climbing or descending stairs. Anserine bursitis is generally treated with ice, rest, and oral anti-inflammatory and/or pain medicines, although cortisone injections are also given.

What is the prognosis (outlook) of knee bursitis?

The outlook for knee bursitis is generally very good. Mild bursitis resolves spontaneously with rest. More significant bursitis can require medications (either taken by mouth or locally injected) to reduce inflammation. Infectious bursitis requires drainage, possibly surgical resection, and antibiotics.

Can knee bursitis be prevented?

To the extent that the bursitis is caused by injury or athletic activity, it can be prevented by avoiding reinjury to the bursa and adjacent tissues.

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Qué es la musculatura paravertebral de la columna torácica?

http://www.ehowenespanol.com/musculatura-paravertebral-columna-toracica-hechos_174578/

¿Qué es la musculatura paravertebral de la columna torácica?
Escrito por Carol Wiley | Traducido por Gabriela Nungaray

Definiciones

Las vértebras son los huesos de la columna vertebral. La apófisisespinosa es la protuberancia puntiaguda en la parte posterior de una vértebra que se puede sentir al tocar la parte posterior de la columna vertebral. Los procesos transversales son las extensiones óseas sobre cada lado de una vértebra.

Longissimus torácico
Los músculos longissimus torácicos conectan las apófisis transversas de las vértebras adyacentes. Estos músculos ayudan a extender y flexionar lateralmente (inclinarse hacia un lado) la columna vertebral y ayudar a girar las costillas.



Iliocostal torácico
El Iliocostal torácico son músculos pequeños que conectan las costillas. Estos músculos también ayudan a extender y flexionar lateralmente la columna vertebral y ayuda a girar las costillas.



Espinales torácicos
Los espinales torácicos son músculos que conectan las apófisis espinosas de las vértebras adyacentes. Estos músculos se extienden para (inclinarse hacia atrás) la columna vertebral.



Semiespinoso torácico
El semiespinoso torácico conecta la apófisis espinosa de una vértebra con las apófisis transversas de una vértebra adyacente. Estos músculos extienden y giran la columna vertebral.



Rotadores torácicos
Los rotadores torácicos son de dos tipos. Los rotadores cortos conectan desde la apófisisespinosa de una vértebra a los procesos transversales de una vértebra adyacente. Los rotadores largos conectan desde la apófisis espinosa de una vértebra a las apófisis transversas de las vértebras. Estos músculos extienden y giran la columna vertebral.


¿Qué es la musculatura paravertebral de la columna torácica?
La musculatura paravertebral de la columna torácica consta de cinco grupos de músculos.
human anatomy showing the skeleton from the back image by patrimonio designs from Fotolia.com