Dr Luis Rodrigo Díaz Iñiguez

Dr Luis Rodrigo Díaz Iñiguez
Cirugía de Columna

sábado, 7 de junio de 2014

Espondiloartropatías

Espondiloartropatías.
Las espondiloartropatías son una familia de enfermedades inflamatorias que comparten características clínicas, patogénicas, radiológicas, de predisposición genética y de respuesta terapéutica, que las identifican y la vez, las diferencian claramente de otros procesos osteoarticulares inflamatorios.

Espondilitis anquilosante.
La espondilitis anquilosante (EA) es un trastorno inflamatorio crónico de etiología desconocida que afecta principalmente al esqueleto axial aunque también pueden afectarse las extremidades de forma significativa. Afecta a las articulaciones sinoviales y cartilaginosas, así como a los puntos de inserción de tendones y ligamentos al hueso (entesis).

esquema de espondilitis anquilosante.
Las alteraciones de la columna vertebral que acontecen en la EA pueden observarse en la unión discovertebral, en la articulación apofisaria y en las costovertebrales así como en las inserciones ligamentosas posteriores y en la articulación atloaxoidea.

vértebra fusionada por la espondilitis



Hiperostosis esquelética difusa idiopática parte 2

imagen por resonancia magnética que muestra osificacion y calcificación del ligamento longitudinal anterior. Clínicamente con disfagia.

La etiología es desconocida. Un factor común en pacientes con hiperostosis es la edad avanzada. Este hecho hace que esta enfermedad se incluya dentro de las enfermedades del envejecimiento articular junto a la artrosis y la condrocalcinosis. Algunas personas explican historia previa de traumatismo espinal o estrés ocupacional. En cambio, otros individuos no refieren ningún tipo de antecedente.

Desde el punto de vista patogénico el proceso se debe probablemente a una actividad osteoblástica anormal que comienza con una excesiva calcificación ligamentosa seguida de metaplasia cartilaginosa y finalmente osificación. También existe entesopatía proliferativa y reacción perióstica. El resultado final es la formación de osteofitos vertebrales y la osificación paradiscal y de las partes blandas paraespinales.

tc sagital y spect de columna torácica en paciente con DISH



La radiología es determinante para el diagnóstico de esta patología, siendo para ello suficiente la radiología simple, y dentro de esta son sobre todo útiles las proyecciones laterales de la columna. En este punto hay que especificar que muchos de los diagnósticos de esta enfermedad se hacen a través de las proyecciones laterales de las radiografías de tórax. Esto es debido a que la mayoría de pacientes no presentan sintomatología que requiera la realización de una radiografía de columna, sino que antes se suele pedir la radiografía de tórax con otros objetivos y diagnosticando de esta manera la hiperostosis.

Forestier et al,describieron en profundidad las anormalidades características de la columna. Cuando la radiografía revela todas esas anormalidades, el diagnóstico se puede hacer con seguridad. La dificultad diagnóstica se presenta cuando en la radiografía se observan solo alteraciones leves o moderadas y que no coinciden con todos los hallazgos clásicos.

Para dar solución a este problema, Resnick propuso 3 criterios diagnósticos radiológicos de la columna:
1. La presencia de osificaciones voluminosas en la cara antero lateral (calcificación del ligamento vertebral común anterior) de al menos 4 vértebras contiguas.
2. La conservación de la altura del espacio intervertebral en el segmento afecto y la ausencia de cambios degenerativos en el disco (fenómeno del vacío o esclerosis del cuerpo vertebral).
3. La ausencia de anquilosis de las articulaciones interapofisarias y ausencia de afectación de las articulaciones sacroilíacas (erosiones, esclerosis o fusión ósea intraarticular)

Se deben cumplir los 3 criterios para dar el diagnóstico definitivo de «hiperostosis». Cada uno de ellos fue escogido para descartar otras posibles patologías que afectan a la columna vertebral y con las que se debe establecer el diagnóstico diferencial.
El primer criterio pretende distinguir la hiperostosis de la espondilosis deformante, el segundo criterio distingue la hiperostosis de la osteocondrosis y el tercero descarta a pacientes con espondilitis anquilosante
Resnick et al estudiaron y describieron las alteraciones radiológicas a nivel de columna cervical, torácica y lumbar en pacientes que cumplían los criterios diagnósticos de hiperostosis esquelética difusa idiopática.
La afectación predomina en la región torácica, entre el 7–11° cuerpo vertebral, más frecuentemente en el lado derecho de estos (por probable efecto inhibidor del crecimiento óseo generado por el latido de la aorta torácica).
Se forman calcificaciones laminares y osificación a lo largo de las caras antero laterales de los cuerpos vertebrales, «cerrando» los espacios intervertebrales y generando un contorno ondulante generalmente irregular.
Este fenómeno es el que proporciona el nombre de «osificación ondulante» para denominar a las excrecencias óseas propias de esta enfermedad.
A nivel de columna torácica es característica la presencia de una banda radiolucente entre la osificación y el disco intervertebral, correspondiente a una extensión antero lateral del material discal

banda radiolucente entre la osificación y el disco intervertebral, correspondiente a una extensión antero lateral del material discal

También, en algunas ocasiones, se observa una banda radiolucente lineal entre el hueso depositado y la vértebra subyacente. Estas alteraciones en la columna torácica son las más características de esta enfermedad.

Las flechas indican las bandas radiolucentes características entre la osificación y el disco intervertebral

Estas alteraciones en la columna torácica son las más características de esta enfermedad.

La afectación lumbar, mayoritariamente entre los primeros cuerpos vertebrales, suele presentarse como osificaciones exuberantes que nacen en la zona cercana al ángulo anterosuperior del cuerpo vertebral y se extienden verticalmente (imagen en «llama de bujía»).


La flecha señala la típica imagen en «llama de bujía» que caracteriza la osificación de la hiperostosis, característicamente, a nivel de la columna lumbar

La osificación a nivel de la columna cervical, sobre todo entre la 4.a y 7.a vértebra, se localiza mayoritariamente en la cara antero lateral del cuerpo vertebral, pero no es infrecuente la afectación del ligamento longitudinal posterior.

Como se ha comentado, las manifestaciones a nivel de la columna torácica son las más distintivas de esta enfermedad, y también las que se observan con más frecuencia debido a la cantidad de radiografías de tórax a las cuales se someten los pacientes.
Sin embargo, cuando la osificación torácica no es tan exuberante, se podría confundir con la espondilitis anquilosante. Esta se descartará mediante la realización de una radiografía de articulaciones sacroilíacas (no se deberá observar la sacroileítis propia de la espondilitis anquilosante).
Las afectaciones cervicales y lumbares pueden producir más frecuentemente dificultad diagnóstica. Cuando esto sucede, se debe pedir una radiografía de columna torácica. Si esta no es suficiente para llegar al diagnóstico se debe pedir, de nuevo, una radiografía de articualciones sacroilíacas.

Las manifestaciones radiológicas extraespinales son frecuentes y también distintivas, permitiendo un diagnóstico acurado de la hiperostosis esquelética difusa idiopática, sobre todo en algunos casos complicados. Hay afectación de la pelvis hasta en un 70% de los casos, en forma de aumento de densidad de las crestas ilíacas, periostosis irregular de los bordes ilíacos y del isquion, osificación de los ligamentos iliolumbares y sacroisquiáticos y puentes óseos en el extremo inferior de las articulaciones sacroilíacas o en la parte superior de la sínfisis púbica.
En la cadera se puede dar una osificación del acetábulo que se distingue de los osteofitos coxartrósicos por su base de implantación ancha y su forma grosera. La interlínea articular se encuentra conservada, siempre y cuando no exista una coxartrosis coexistente
En los huesos largos se pueden ver osteofitos grandes en las inserciones tendinosas, por ejemplo en el lugar de inserción del cuádriceps sobre la cara anterior de la rótula, en la inserción del tríceps en el olécranon, o en la cara posterior del calcáneo donde se inserta el tendón de Aquiles

Hiperostosis esquelética difusa idiopática parte 1

Hiperostosis esquelética difusa idiopática

DISH es el nombre más reciente y aceptado ampliamente para denominar a una enfermedad degenerativa ósea con alteraciones características, tanto espinales como extraespinales. Su acrónimo viene del inglés Diffuse Idiopathic Skeletal Hyperostosis y fue introducido por Resnick et al en la década de los 70.

Más tarde, en 1975, Resnick et al publican un extenso estudio de las localizaciones extraespinales. También se hallaron casos en pacientes entre los 40–50 años de edad. Y de esta manera, hubo que suprimir los calificativos de vertebral y de senil. Por otro lado, el término anquilosante tampoco resulta adecuado debido a que, aunque sea radiológicamente evidente, no se observa una anquilosis completa en la exploración física

Así, finalmente ha sido aceptada como denominación más adecuada la de DISH (se hablará solo de «hiperostosis» a modo de abreviatura)

ESQUEMA DE HIPEROSTOSIS (DISH)

RX DE PACIENTE CON DISH



Se trata de una patología común que se da en mujeres y hombres de edad media y avanzada. Se puede hallar radiológicamente en el 12% de hombres mayores de 70 años y en el 6% de los mayores de 40. Es 2 veces más frecuente en hombres y su prevalencia aumenta con la edad, estimándose hasta en un 28% en hombres mayores de 80 años.

Se caracteriza por la tendencia a la osificación de tendones, ligamentos, periostio y cápsulas articulares.

A nivel de la columna vertebral, la osificación se inicia en la cara anterior o lateral del cuerpo vertebral, o bien, en la zona más periférica del anillo fibroso del disco intervertebral

HIPEROSTOSIS COLUMNA TORÁCICA

Posteriormente, se forma una osificación generalmente contigua, correspondiente al ligamento vertebral común anterior, que cubre la cara vertebral anterior y el disco.

A nivel extraespinal, se produce una periostits en los sitios de unión de los ligamentos al hueso, en las llamadas entesis ligamentosas.






 

Enfermedades causantes de crecimientos óseos a nivel del raquis




Gustavo Francisco Zerón Calva

La intención de este trabajo es repasar las principales enfermedades causantes de crecimientos óseos a nivel del raquis, el origen de estos, su apariencia en la radiografía simple, y sobre todo, los detalles y las diferencias entre unos y otros que nos ayudan a la hora de realizar el diagnóstico diferencial. Así, las enfermedades que se verán a continuación son: la enfermedad degenerativa articular o artrosis de la columna vertebral (espondilosis deformante), la hiperostosis anquilosante de Forestier y Rotes-Querol, llamada hiperostosis esquelética difusa idiopática (DISH) y las principales espondiloartropatías.

Espondilosis deformante
Forma parte de las enfermedades degenerativas de la columna. El proceso degenerativo puede afectar a cualquier articulación de la columna, de forma aislada o más frecuentemente, de forma combinada. Cuando se produce degeneración de la unión entre el cuerpo vertebral y el disco intervertebral, una articulación cartilaginosa, se forman excrecencias óseas llamadas osteofitos.


ESQUEMA DE ESPONDILOSIS DEFORMANTE



Este fenómeno se ha descrito usando una variedad de nombres diferentes pero actualmente el más aceptado y más apropiado es el de espondilosis deformante. Este término separa esta patología de los procesos inflamatorios de la columna vertebral (espondilitis) y también de los procesos degenerativos de las articulaciones sinoviales (artrosis).


Se trata de una alteración muy frecuente. Basándose en la autopsia de más de 40.000 columnas, Schmorl y Junghanns apuntan que a la edad de 50 años el 60% de las mujeres y el 80% de los hombres presentan osteofitos vertebrales


La patogenia de la espondilosis deformante ha sido un tema de debate que parece haber dejado de existir. Se acepta la teoría que describió Schmorl durante sus últimos años. Esta considera como factor inicial una anomalía de las fibras del anillo fibroso discal. Se produce una rotura en el lugar de anclaje del anillo fibroso, en las denominadas fibras de Sharpey (fibras fuertes que forman el último sitio de unión entre el disco y la vértebra).


Esta discontinuidad permite el desplazamiento anterolateral del disco, provocando una tracción excesiva del ligamento longitudinal anterior y de su lugar de anclaje al cuerpo vertebral. La respuesta del hueso a este estrés es la formación del osteofito, a pocos milímetros de la unión discovertebral.


Radiograficamente, los osteofitos se caracterizan por poseer una configuración triangular (llamada «en pico de loro»), estar bien definidos, y nacen, como se ha mencionado, unos milímetros por encima de la unión discovertebral. Inicialmente, tienen una trayectoria horizontal y posteriormente vertical




ESPONDILITIS DEFORMANTE




En alguna ocasión, el osteofito del borde vertebral superior de una vértebra, se puede fusionar con el osteofito del borde inferior de la vértebra inmediatamente superior. En este caso es cuando se podría producir confusión con la hiperostosis esquelética idiopática difusa o con la espondilitis anquilosante, y se necesita más información radiográfica de otras estructuras anatómicas para establecer el diagnostico correcto.


LOS "PICOS DE LORO"









A parte de la osteofitosis, los hallazgos radiológicos de la espondilosis deformante incluyen; la conservación de la altura del espacio discal, una pequeña banda radiolucente en lugar de rotura del anclaje del anillo fibroso al cuerpo vertebral (no siempre visible) y esclerosis.







CAMBIOS POR ESPONDILITIS DEFORMANTE




No debe observarse esclerosis subcondral ni bandas radiolucentes (signo del vacío) en el centro del disco intervertebral, características propias de la osteocondrosis intervertebral (también una enfermedad degenerativa articular pero con origen en la deshidratación del núcleo pulposo del disco intervertebral con la edad).


El osteofito de la espondilosis deformante hay que diferenciarlo de otras excrecencias óseas del raquis.

El osteofito se distingue del sindesmofito de la espondilitis anquilosante (delgado y que se extiende verticalmente del vértice de un cuerpo vertebral al siguiente), de la osificación paravertebral de la psoriasis y del síndrome de Reiter (excrecencia gruesa bien o mal definida, separada del borde del cuerpo vertebral, unilateral o asimétrica), y de las osificaciones voluminosas del DISH que se describen a continuación.


En la osteocondrosis intervertebral también se pueden observar osteofitos, pero son pequeños y triangulares y se acompañan de una disminución de la altura del espacio discal, así como de esclerosis subcondral y del signo del vacío como se ha comentado anteriormente.

ESPONDILITIS DEFORMANTE IRM



















Los «fitos» de la columna

columna lumbar, osteofitos, sindesmofitos, etc...

Los «fitos» de la columna.

Osteofito es el nombre de la excrecencia ósea formada en la enfermedad degenerativa, o artrosis, de la columna vertebral (espondilosis deformante). El origen es la osificación de las fibras de Sharpey. Se visualiza en la radiología simple como una excrecencia triangular que nace unos milímetros por encima del borde del cuerpo vertebral, extendiéndose entre una vértebra y la siguiente con una trayectoria inicialmente horizontal y luego vertical.

especimen de OSTEOFITO


-Osificación ondulante

Al extenso crecimiento óseo en la cara anterolateral de la columna vertebral, asociada a la hiperostosis esquelética idiopática difusa, se le llama osificación ondulante. La causa es una osificación del ligamento vertebral longitudinal anterior, del disco intervertebral y del tejido paraverterbal.

Se han descrito 2 tipos de sindesmofitos; el típico y el atípico. El sindesmofito típico es el propio de la espondilitis anquilosante y las enfermedades inflamatorias intestinales. Se debe a la osificación de las fibras externas del anillo fibroso del disco intervertebral. Esta excrecencia ósea es fina y vertical, y se extiende entre un cuerpo vertebral y el siguiente.

Sin embargo, el sindesmofito atípico es el que encontramos en la psoriasis y el síndrome de Reiter. Este se caracteriza por su apariencia radiográfica gruesa, separada del borde del cuerpo verterbal, pudiendo ser unilateral o asimétrica, y se debe a la osificación de los tejidos paravertebrales.

TABLA COMPARATIVA

miércoles, 4 de junio de 2014

Understanding an MRI of the Normal Lumbar Spine